
Esto hacemos
En la Fundación San Andrés de Tumaco, desarrollamos proyectos que nacen de las necesidades reales de las comunidades que acompañamos, respondiendo a los desafíos que surgen en cada momento.
Nuestro trabajo llega a quienes más lo necesitan.

A lo largo de nuestra historia hemos desarrollado proyectos para niños y niñas de Tumaco enfocados en su bienestar físico, emocional y cultural — entre ellos Por una niñez con bienestar en Tumaco, La Ruta Feliz del Niño de Tumaco, Los Niños Felices del Morro y la Fiesta Decembrina de los Niños Desplazados de la Costa Pacífica. También impulsamos La Playita, un grupo de 18 niños y niñas que llevaron con orgullo la cultura y el folklore de su tierra a distintos escenarios.
Acompañamos a personas mayores en el ancianato, promoviendo que vivan con dignidad y calidad de vida.
Asimismo, apoyamos a mujeres cabezas de hogar desplazadas de la costa pacífica que hoy residen en Cali — en barrios como Mojica, Alfonso Bonilla Aragón, Poblado y Vallado — mediante proyectos como Mujer, Capacítese y Progrese, brindándoles herramientas para construir un futuro mejor para sus familias.
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En el marco de su compromiso y apoyo al fortalecimiento de espacios educativos, FundaTumaco realizó la donación de 35 sillas y 2 mesas a la fundación Semilleros de paz. Con el fin de mejorar las condiciones físicas y logísticas en las que desarrollan sus actividades extracurriculares.
En el sector Puente Las Flores se llevó a cabo una jornada de limpieza y pintura comunitaria, liderada por Fundatumaco y la Asojunta de la Comuna 3. La actividad contó con la participación de los habitantes del sector, el apoyo del personal de Aguas de Tumaco y la colaboración de donantes que aportaron materiales y pintura. Este esfuerzo colectivo permitió embellecer el sector y fortalecer el compromiso ciudadano.

Nuestro lema cobra vida en cada voz… y la de Jensi permanece como huella de futuro

Jensi es un ejemplo de resiliencia, esperanza y del poder del acompañamiento solidario.
Desde muy pequeña enfrentó grandes desafíos al vivir sin sus piernas, una realidad que transformó su vida y la de su familia.
En ese camino, Fundatumaco se convirtió en un apoyo fundamental. Gracias a su gestión, Jensi accedió a sus prótesis, logrando mayor movilidad, independencia y calidad de vida. Además, la fundación hizo posible su traslado a Cali para recibir atención médica especializada, garantizando también alojamiento digno durante todo el proceso.
Con este acompañamiento constante, Jensi avanzó en su rehabilitación y fortaleció su espíritu, demostrando que, con apoyo y oportunidades, es posible transformar las dificultades en historias de superación.
Jensi falleció a los 21 años, dejando un legado de valentía y esperanza. Su historia refleja el impacto real de Fundatumaco: cambiar vidas con dignidad, compromiso y amor.

























